domingo, 20 de marzo de 2016

CELOS de Marc Anthony




Yo no he deseado jamas en la vida cambiarme por nadie
pues con mis defectos y con mis virtudes siempre pude aceptarme
de mis fracasos, mis amores, siempre aprendí de mis errores
pero nunca celos o envidia de nadie jamas yo sentí
Hasta que el destino me puso ante mi tu mirada de ángel
y asi comenzó mi obsesión, mi delirio por conquistarte
pero al saber que no eras libre, no me aleje y en cambio quise
estar lo mas cerca psible de ti, espiarte y seguirte allí donde vas
Envidia, me muero de celos y envidia
pensando en la forma en que el te acaricia
y siempre me estoy imaginando
las veces que el te hace suya
no puedo aguantar tantos celos
me muero de envidia

envidia, queriendo ser luna do noche
y así ser testigo de tanto derroche
queriendo cambiar yo mi vida por la de ese hombre
y amarte hasta que se te olvide...su nombre
Va contra mis principios, mi moral, mi dignidad
el tener sentimientos de amor por una mujer ajena
que sera mi condena...que me va a matar
Envidia, me muero de celos y envidia
pensando en la forma en que el te acaricia
y siempre me estoy imaginando
las veces que el te hace suya
no puedo aguantar tantos celos
me muero de envidia

No puedo aguantar tantos celos, estoy que me muero de envidia
ay me muero de envidia
pensando en la forma en que el te acaricia y te hace suya
no puedo aguantar tantos celos,estoy que me muero de envidia
Que celos, los malditos celos
estos celos con mi vida van a terminar
que celos,los malditos celos
No se lo que me pasa,esta maldita envidia
que va acabar conmigo yo lo se,si no te hago mía
v
a contra mis principios,mi moral,querer amar a 
una mujer que es ajena
vivir así no puedo mas,en esta agonía
Vivir así no puedo mas 
te digo no puedo mas
vivir así no puedo mas
no puedo mas,no puedo más

Marc Anthony dice en su canción “nunca celos o envidia de nadie jamás yo sentí.” Los celos, la envidia, forman parte de la gama de sentimientos de todas las personas y quien más niega esa realidad, es quien más la padece. Es decir, cuando puedo pensar los celos, la envidia, lo puedo transformar en otra cosa, cuando son reconocidos. Pero lo que se niega, está reprimido, y actúa más en nosotros de lo que creemos, guía nuestros pasos.
Hay que puntualizar la diferencia entre los celos y la envidia. La envidia es más primitiva que los celos, se quiere destruir al otro o lo que el otro posee, y sólo se necesitan a dos. Los celos son más civilizadores, en el sentido que incluyen al tercero, y es un deseo el que se pone en juego. Aquí entraría más el orden de los celos.
Freud habló del perjuicio del tercero, que remite al Complejo de Edipo, donde el niño es separado de la función madre a través del tercero, que es el padre. Es una situación en la que tiene que haber siempre un tercero para que pueda amar a la mujer, es condición indispensable. Sólo se enamoran de las mujeres que les producen celos. O están casadas, o en pareja... Aunque esto pertenece a la normalidad en mayor o menos medida, dado que los celos se encuentran presentes en las relaciones amorosas y lo prohibido, la clandestinidad también avivan la llama del deseo.
Se convierte en una obsesión, un delirio por conquistarla. Fantasea e incluye al otro cuando dice: “Me muero de celos y envidia pensando en la forma en que él te acaricia y siempre me estoy imaginando las veces que él te hace suya. Quiero ser luna de la noche y así ser testigo de tanto derroche. “ Remite a esa etapa infantil donde los niños miran, espían, en sus investigaciones.
Vivir así no puede más, repite en su último estribillo. El psicoanálisis le ayudará a conseguir salir de ese bucle donde la sexualidad infantil reprimida, ese momento de la disolución del Complejo de Edipo en el que se encuentra anclado, le impide amar en una relación adulta. 

Laura López, Psicoanalista Grupo Cero
Telf.: +34 610 86 53 55


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